domingo, 7 de septiembre de 2008

Historia de algún evento; parte II

La ociosidad en vacaciones pudo matarme sin sentido alguno que pudiera mi soledad ahogarse y dejarme disfrutar de la tranquilidad de mis días libres, al contrario, me acechaba, me seguía, me destruía y fue ahí donde lo decidí. Esas páginas donde conversas un poco e inicias una relación esporádica y sin gracia aparente en donde sólo lanzas preguntas trilladas y recibes respuestas monótonas. Pero no todas fueron monótonas hubo y pudo ser alguna que sin razón me atrapó. Mostrando una foto en su perfil, que posiblemente fuera falsa, como muchas otras ocasiones, decidí ignorar e iniciar a conversar. Trivial, escueta, monóntona en algunos días, mas interesantes en muchos otros… -¿a qué te dedicas, a dónde vas, en dónde vives, qué sientes al escuchar un violín al ser tocado con sentimiento y como te encanta un solo de saxofón que es más nostálgico y más ardiente?-

Palabras iban y venían seguido por el intercambio de fotografías hermosas con miradas cautivadoras, con piel bronceada y labios que me invitaban a soñar, no podía dejar de observarlas, tan únicas, tan hermosas.

Pasaron los días, repentinamente nuevos medios de comunicación. Ahora escuchando su voz, especial, una voz penetrante que me hacia soñar un poco sobre como esos labios deliciosos podían desprender esa maravillosa voz que escucharla era un delirio de excitable estimulación, cada vez, cada día, cada minuto era un pedir divino que esas bocinas fueron sus labios adheridos a mis oídos y que susurraran poco a poco palabras que al tiempo se tornaran cariñosas, las cuales me ofrecieran un corazón, un hermoso y bello sueño pensando que había pasado un año cuando tan sólo una semana de nuestro casual encuentro.

viernes, 5 de septiembre de 2008

Historia de algún evento; parte I

No sé en que idea comenzar con esta historia, hay tantas formas en las que pudiera empezar: hablando de un amor pasado, de la ociosidad en Internet o en el deseo de no sentirme solo. Son tantas las formas, pero igual en el resultado, que lo único que harían seria alargar un poco la historia que creo poder contar esperando que no tenga un final, no un final estático, no algo plano. Intentare iniciar.

Parte I

Terminando una de esas relaciones sin sentido que igual se resumen en canciones que hablan de arrabal, canciones de noches de aventura trazadas por las copas y seguidas por obsesivas cadenas de intolerancia a la soledad. Donde ni siquiera el mas mínimo afín se mostraba aparente y tan sólo nos unían los tragos de vino tinto en los labios, el vodka derramado en el suelo salpicando un te quiero evaporado al primer rayo de sol y grandes tragos de amarga cerveza, no quedaba mas que la resaca de terribles realidades inexistentes que sólo pudieron ser descritas en la Divina Comedia, que no era una comedia ni mucho menos divina, era asquerosa, cruel y dolorosa, pero con la gracia de no saber que era cierta la realidad que aparentaba observar.
No era difícil ver lo único que ahí se mostraba, sólo era soledad de la que huía, de lo que sufría y lo que me dejó esa habitación azul y pisos rojos.